Módulo de Comunicación, una reflexión final
Introducción
A continuación se presenta una pequeña reflexión acerca del módulo de Comunicación, evocando sobre el teclado los mejores momentos y algunos no tanto, vividos a lo largo de las casi diez y nueve semanas que llevamos cursadas del mismo. Se exaltan los aprendizajes más significativos adquiridos y se agradece de antemano a todos aquellos, visibles y no, que hicieron posible este valioso curso.
Desarrollo
Al tener que optar por un tema para mi último módulo de la Maestría en Comunicación y Tecnologías Educativas llamó mi atención el de “Comunicación” más que el de “Administración”, así que lo elegí en medio de grandes expectativas.
Apenas iniciando, por ahí de la tercera sesión ya mi principal sentimiento era de frustración. Tener que elaborar reseñas a partir de lecturas que “rebotaban” en mi cerebro, con mensajes que no lograban penetrar en mi mente, era como si estuvieran escritas en un idioma desconocido. Los plazos vencían y yo debía elaborar la reseña correspondiente cada semana cumpliendo además con requisitos de extensión, tipo y tamaño de letra, que aunado a cubrir las ideas principales, con comentarios, reflexiones y ∕ o conclusiones propias, casi hacían estallar mis neuronas y mi paciencia, me vi tentada a darme de baja en el curso, pero recordé que… esto ya lo he vivido antes… no es la primera dificultad o reto académico que he enfrentado y superado en mi vida y me hice la pregunta: ¿voy a ceder ahora? No lo pensé mucho para responderme… ¡Claro que no!
Muchas horas de leer y volver a leer me costaron las primeras lecturas -y creo que la mayoría de ellas-, pero las dificultades fueron disminuyendo conforme fui apropiándome de términos como: Televidencia, educomunicación, medios, mediaciones, audiencia, público, etc. Asimismo, fui familiarizándome con investigadores en el tema como: Guillermo Orozco, Giovanni Sartori, Manuel Castells, Denis De Moraes, Pérez Tornero, Valerio Fuenzalida, etc. y hasta llegué a disfrutar a la mayoría de ellos. Hoy, visto en retrospectiva, me alegro de haber tomado el reto porque valoro los conocimientos adquiridos durante el desarrollo del curso, algunos de los cuales ya he tenido oportunidad de aplicar con mis alumnos. Estoy plenamente conciente que debo seguir practicando y puliendo mis estrategias de enseñanza apoyándome en la educomunicación, en las NTICs y lo más importante: con mucha dedicación de mi parte.
Al inicio del curso, en las primeras sesiones, requerí gran cantidad de horas para lograr la comprensión de conceptos propios de la Educomunicación, tales como: público, interacción mediática, apropiación, televidencia, alfabetización múltiple, etc. así como de sus teorías acerca de los efectos de los medios, de los usos y gratificaciones, etc. los cuales solo marcaron el despegue para después sumergirnos en una vorágine de temas relacionados al análisis cualitativo de los medios de comunicación y en especial de la televisión, análisis en el cual, las lecturas nos llevaron al conocimiento y reflexión de aspectos de éstos que a menudo como simple público no conocemos. Hoy mi visión de la televisión -y otros medios de uso cotidiano-ha mejorado tanto en lo bueno como en lo malo que nos ofrece, lo cual es importante dado que como docente puedo ser más diversa en la enseñanza y de ser tomada como modelo a seguir para algunos de mis alumnos, obviamente quiero serlo en el mejor sentido posible, me niego a ser la profesora anticuada y tradicionalista que se impone (?) a la fuerza.
Como docente y madre de familia, también llamó mi atención el tema de “educar en la era de las redes” donde me quedó claro que si no convierto a los medios en mis aliados especialmente al impartir mi clase, ellos me desplazan en el interés de mis alumnos. La cultura del espectáculo se impone y hoy en día el docente además de dominar la cátedra que imparte, debe ser actor y manejador eficaz de los medios y las NTICs. De ahí que el proceso de enseñanza-aprendizaje no debe ser “torturante” ni para el alumno ni para el docente. Si aplicamos diversas tecnologías a la hora de preparar nuestras clases, será divertido, un verdadero reto y un nuevo aprendizaje tanto para nosotros como para los alumnos; en este sentido los dos talleres de educomunicación desarrollados durante el curso fueron de gran ayuda para guiarnos en el diseño de productos y otros medios para la enseñanza. Durante el módulo elaboré dos productos, de los cuales el que más me gustó fue un capítulo de una radionovela; me gustó ver el interés y apoyo de mis alumnos que apoyaron con sus voces para elaborarla. De hoy en adelante espero diseñar muchos más productos para beneficio y placer de mis alumnos durante su aprendizaje. Si ellos están contentos y aprenden más, yo me sentiré más feliz y mejor pagada.
Las lecturas que más me gustaron
Entre las lecturas que más me gustaron puedo citar las programadas para las sesiones catorce y quince, siendo éstas:
· Orozco G., Guillermo. El maestro frente a la influencia educativa de la televisión. Guía del maestro de educación básica. Mirando la televisión desde la escuela. Vol. 1. Fundación SNTE, 1998.
· Orozco G., Guillermo. La Televisión entra al Aula. Guía del maestro de educación básica. Mirando la televisión desde la escuela. Vol. II. Fundación SNTE, 1998.
Me gustaron porque presentan la información interesante, clara, sencilla y se leen como cuentos; o sea, es tan amena la lectura que se aprende sin darle muchas vueltas. Algunas otras lecturas me parecieron demasiado largas y tediosas, repetitivas, pero… también esas tuvieron su lado positivo ya que me vi forzada a tomar un curso rápido de lectura dinámica para hacerles frente en el tiempo de que disponía para dedicarles. También aprendí de las cosas que me desagradaron para no repetirlas con mis alumnos.
La sesión que más me cautivó
Para mi gusto, la sesión más amena fue la número diez y siete, me pareció la más dinámica. También me fascinaron los videos ahí presentados, entre ellos el fragmento de “Los cosechadores y yo” donde la imagen dice tanto o más que las palabras que le acompañan. También me agradó la nota de “Eurofiction” al grado de buscar más respecto de ambos temas.
La tutoría recibida me ha dejado más que satisfecha. Cuanta duda tuve fue atendida con prontitud, el trato fue amable y a pesar de la distancia sentí muy cerca a mi tutora, de ella no solo aprendí al leer sus observaciones a mi trabajo sino de su trato profesional, educado, cordial y oportuno.
En general, los aprendizajes significativos fueron tantos que sería necesario un trabajo más exhaustivo para mencionarlos todos, así que espero expresar en una sola palabra mi opinión del curso: GRACIAS.
martes, 4 de diciembre de 2007
lunes, 3 de diciembre de 2007
Reseña de lecturas, sesión #18
Tarea sesión #18: Breve reseña de lecturas
Rey, Germán (2003). “Ver desde la Ciudadanía”. En: Colectivo la Tribu (Coords.). Veedurías y observatorios. Buenos Aires: Ediciones La Tribu. 2003. (pp. 12-21).
Mata, María Cristina. “Medios: ¿Desde dónde pensar la acción ciudadana? En: Colectivo la Tribu (Coords.). Veedurías y observatorios. Buenos Aires: Ediciones La Tribu. 2003. (pp. 22-27).
Introducción
A continuación se presenta una reseña de las lecturas: 1) Ver desde la ciudadanía y 2) Medios: ¿Desde dónde pensar la acción ciudadana?. Se incluyen comentarios y una reflexión personal.
Desarrollo
Ver desde la ciudadanía. La crisis en los medios de comunicación se manifiesta de muchas maneras, algunas de las cuales, son: la distancia entre lo que informan y el hecho que generó dicha información, la falta de credibilidad y calidad informativa; la distorsión o desfiguración de la información, la invisibilidad de algunos temas y actores y la exaltación de otros, la distancia entre la oferta y demanda de información. ¿Cuántas veces hemos dado fe de como los medios informativos han desviado nuestra atención de casos de interés colectivo presentando alguna noticia distractora, morbosa o entretenida mientras que algunos actores políticos o empresariales consuman canalladas en contra de los ciudadanos de alguna parte del mundo? ¡Y los medios y periodistas a su servicio han sido cómplices!
Es en este escenario que cobran interés nuevas figuras sociales como son los observatorios y las veedurías, los cuales son alentados por una tradición que ha insistido en unir democracia y comunicaciones desde una perspectiva emancipatoria y crítica.
Los observatorios y veedurías han escogido la comunicación, campo en el que se expresan demandas de la ciudadanía a los productores de información principalmente por las crisis antes mencionadas. Tratan de hacer que “se escuche lo que la gente quiere decir al poder”.
Algunos conceptos relacionados con los observatorios y veedurías, son: ver, observar (lo que realmente se ve es lo que existe desde un lugar). La representación de la sociedad a través de la comunicación. Lo que se ve a través de estas figuras sociales (observatorios y veedurías) es mucho más de lo que pasa en y por los medios. La insistencia entre las conexiones entre mirada y acción.
Los observatorios presentan diversidad, diferentes orígenes y también diferentes grados de evolución; la mayoría están vinculados a universidades. Funcionan con diferentes metodologías como es el monitoreo. Hacen análisis de las topologías de la información, rastreo del juego de las representaciones, estudio de las narrativas que adopta la información, las relaciones que se generan entre los ciudadanos y los medios de comunicación, etc.
Entre sus funciones tenemos: la valoración social de temas, la formación, la promoción del derecho a la información, el incremento de la participación social en la construcción y uso de la información.
Medios: ¿Desde dónde pensar la acción ciudadana? La figura de los individuos como público, consumidor y ∕ o ciudadano frente a los medios de comunicación.
Los individuos pueden consumir una gran cantidad de bienes culturales, de productos masivos, de mensajes mediáticos. Ser público de todos o de algunos de ellos implica una condición desde la cual no solo se consumen esos medios y productos, sino que se actúa. Ahora bien, ser ciudadanos es una condición que se adquiere en términos de práctica social, cultural y política. Así que, como individuos, ciudadanos, público y consumidores deberíamos de asumir estrategias de reconocimiento de derechos frente al poder representado en y por los medios, así como de deberes colectivos para garantizar esos derechos.
Si bien el público demanda información que le ayude a crecer, a educarse y a formar opiniones, se manifiesta una condición de impotencia. Pero, como ciudadanos quizás pudiésemos lograr cambios de carácter más estructural a partir de la acción colectiva.
Reflexión
Indudablemente que entre los logros de los individuos, como público, consumidores y ∕ o ciudadanos tenemos el poder de hacernos escuchar para que al menor, parte de lo que nos presentan los medios de comunicación sea de nuestro agrado y aprobación so pena de “cambiar de canal, estación o de página”, claro que aún falta mucho por hacer (y lograr) pero no hace muchos años teníamos que aguantarnos la programación de una TV monopólica, por ejemplo, y ahora tenemos más opciones; seguramente en un futuro no muy lejano podamos forzar a los medios y a los comunicadores que nos presenten un mayor porcentaje de programas que respondan a nuestros deseos, gustos e intereses.
Rey, Germán (2003). “Ver desde la Ciudadanía”. En: Colectivo la Tribu (Coords.). Veedurías y observatorios. Buenos Aires: Ediciones La Tribu. 2003. (pp. 12-21).
Mata, María Cristina. “Medios: ¿Desde dónde pensar la acción ciudadana? En: Colectivo la Tribu (Coords.). Veedurías y observatorios. Buenos Aires: Ediciones La Tribu. 2003. (pp. 22-27).
Introducción
A continuación se presenta una reseña de las lecturas: 1) Ver desde la ciudadanía y 2) Medios: ¿Desde dónde pensar la acción ciudadana?. Se incluyen comentarios y una reflexión personal.
Desarrollo
Ver desde la ciudadanía. La crisis en los medios de comunicación se manifiesta de muchas maneras, algunas de las cuales, son: la distancia entre lo que informan y el hecho que generó dicha información, la falta de credibilidad y calidad informativa; la distorsión o desfiguración de la información, la invisibilidad de algunos temas y actores y la exaltación de otros, la distancia entre la oferta y demanda de información. ¿Cuántas veces hemos dado fe de como los medios informativos han desviado nuestra atención de casos de interés colectivo presentando alguna noticia distractora, morbosa o entretenida mientras que algunos actores políticos o empresariales consuman canalladas en contra de los ciudadanos de alguna parte del mundo? ¡Y los medios y periodistas a su servicio han sido cómplices!
Es en este escenario que cobran interés nuevas figuras sociales como son los observatorios y las veedurías, los cuales son alentados por una tradición que ha insistido en unir democracia y comunicaciones desde una perspectiva emancipatoria y crítica.
Los observatorios y veedurías han escogido la comunicación, campo en el que se expresan demandas de la ciudadanía a los productores de información principalmente por las crisis antes mencionadas. Tratan de hacer que “se escuche lo que la gente quiere decir al poder”.
Algunos conceptos relacionados con los observatorios y veedurías, son: ver, observar (lo que realmente se ve es lo que existe desde un lugar). La representación de la sociedad a través de la comunicación. Lo que se ve a través de estas figuras sociales (observatorios y veedurías) es mucho más de lo que pasa en y por los medios. La insistencia entre las conexiones entre mirada y acción.
Los observatorios presentan diversidad, diferentes orígenes y también diferentes grados de evolución; la mayoría están vinculados a universidades. Funcionan con diferentes metodologías como es el monitoreo. Hacen análisis de las topologías de la información, rastreo del juego de las representaciones, estudio de las narrativas que adopta la información, las relaciones que se generan entre los ciudadanos y los medios de comunicación, etc.
Entre sus funciones tenemos: la valoración social de temas, la formación, la promoción del derecho a la información, el incremento de la participación social en la construcción y uso de la información.
Medios: ¿Desde dónde pensar la acción ciudadana? La figura de los individuos como público, consumidor y ∕ o ciudadano frente a los medios de comunicación.
Los individuos pueden consumir una gran cantidad de bienes culturales, de productos masivos, de mensajes mediáticos. Ser público de todos o de algunos de ellos implica una condición desde la cual no solo se consumen esos medios y productos, sino que se actúa. Ahora bien, ser ciudadanos es una condición que se adquiere en términos de práctica social, cultural y política. Así que, como individuos, ciudadanos, público y consumidores deberíamos de asumir estrategias de reconocimiento de derechos frente al poder representado en y por los medios, así como de deberes colectivos para garantizar esos derechos.
Si bien el público demanda información que le ayude a crecer, a educarse y a formar opiniones, se manifiesta una condición de impotencia. Pero, como ciudadanos quizás pudiésemos lograr cambios de carácter más estructural a partir de la acción colectiva.
Reflexión
Indudablemente que entre los logros de los individuos, como público, consumidores y ∕ o ciudadanos tenemos el poder de hacernos escuchar para que al menor, parte de lo que nos presentan los medios de comunicación sea de nuestro agrado y aprobación so pena de “cambiar de canal, estación o de página”, claro que aún falta mucho por hacer (y lograr) pero no hace muchos años teníamos que aguantarnos la programación de una TV monopólica, por ejemplo, y ahora tenemos más opciones; seguramente en un futuro no muy lejano podamos forzar a los medios y a los comunicadores que nos presenten un mayor porcentaje de programas que respondan a nuestros deseos, gustos e intereses.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
